Malos tiempos

Pensaba retomar las entradas de esta página web cuando hubiese remitido la pandemia, para no hablar de ella. Las secuelas emocionales son muchas y ahora se trataba de «levantar cabeza» y de volver a vivir ( a ser posible, como antes o mejor, porque algo deberíamos de haber aprendido). Pero, cuando ya estábamos planificando cosas (cursillos, viajes, salidas familiares, cine, etc.)  un narcisista con delirios de grandeza (valga la redundancia) decide invadir un País sembrando el terror.

Los medios de comunicación se ceban en las desgracias y nos las muestran sin pudor. Se nos encoje el corazón de pena y de miedo. Los sentimos muy próximos ¿Y si Putin cruza la línea roja y el conflicto se extiende?.

Podemos seguir sumando desgracias: la economía se tambalea, los precios suben, las huelgas se disparan… Y, entre tanto desasosiego, aparecen noticias como  la que leí el otro día que no hacen sino aumentar el horror: las mafias de prostitución están engañando y secuestrando a las mujeres jóvenes que huyen de la guerra ¿Se puede hacer algo peor? Me entristece y me enfurece en la misma medida. La violencia de los hombres sobre los hombres y contra las mujeres parece ilimitada. Cuestionarme la bondad del ser humano es algo que me resulta muy doloroso. 

La poesía y la música me calman, pero el profundo dolor de lo que estamos viviendo no me lo puedo quitar de encima.

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