Lejos del árbol

Hoy ha caído en mis manos un libro (muy gordo) que hace tiempo que quería leer. Se llama «Lejos del árbol» (Debate, 2014) y trata sobre las relaciones entre padres e hijos y sus diferencias. El autor, Andrew Solomon, ha realizado un estudio con más de 300 familias que tenían hijos diferentes. Dedica los capítulos a las familias con hijos sordos, enanos, con síndrome de Down, con autismo, esquizofrenia, discapacidad, niños prodigio, niños producto de una violación, criminales, transgénero…


El capítulo dedicado al síndrome de Down comienza con una preciosa historia que explica una madre y que quiero compartir. Esta madre explica que muchas veces le han pedido que describa la experiencia de criar a un hijo con discapacidad para que las personas que no han pasado por esa situación puedan comprender lo que se siente. Y dice:


«Esperar un hijo es como planificar un fabuloso viaje de vacaciones a Italia: compras guías turísticas y haces planes maravillosos. También aprendes algunas frases en italiano y todo es muy emocionante. Tras meses de preparación, finalmente llega el día. Haces las maletas y al cabo de unas horas, el avión aterriza. La azafata anuncia: ¡Bienvenidos a Holanda! ¿Holanda?, ¿Cómo que Holanda? ¡Yo he pagado para ir a Italia! He soñado toda la vida con Italia.


Lo importante es que no te han llevado a un sitio horrible, repugnante, mugriento, con hambre y enfermedades. Es simplemente, un lugar diferente. De manera que tienes que salir y comprar nuevas guías. Incluso tendrás que aprender un idioma nuevo. Es un lugar diferente, más tranquilo y menos deslumbrante que Italia, pero, pasado el tiempo, empiezas a mirar a tu alrededor y te das cuenta de que Holanda tiene molinos de viento y tulipanes . Y hasta pinturas de Rembrand.

Tus amigos están muy ocupados yendo y viniendo a Italia, ahí dónde querías ir tú. Y esa pena jamás desaparecerá porque se trata de un sueño que no hiciste realidad y eso es una pérdida importante. Pero, si te pasas la vida lamentando no haber ido a Italia, no serás libre para disfrutar de algo muy especial: las cosas encantadoras que te ofrece Holanda».


Me ha parecido una manera muy muy acertada de explicar las diferentes fases del duelo hasta llegar a la aceptación y lo importante que es llegar a aceptar lo que la vida nos depara y poder disfrutar de ello aunque no sea lo que habíamos soñado.

Holanda tiene molinos de viento y tulipanes
Italia, el sueño

Un comentario en «Lejos del árbol»

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