Todavía no es mediodía y ya he recibido muchos whatsApps deseándome lo mejor para el próximo año. Hoy se regalan buenos deseos de todo corazón. Sin embargo, también flota en el aire una cierta melancolía: un año más/un año menos. Freud, en su texto “Un cuento de Navidad” (comunicación a W. Fliess, 1896) decía que toda fiesta celebra a la vez un duelo y un pacto. Duelo por lo perdido: los que no están, lo que no conseguimos. Y el pacto (con la vida, con Dios o con uno mismo) que nos anima a hacer lo que no hemos hecho: ir al gimnasio, contactar con aquel amigo que hace año que no vemos, poner orden… renovarnos. El final del año nos recuerda nuestras cuentas pendientes y lo efímero del tiempo ¡Qué deprisa pasa!
La celebración de la Navidad casi siempre es ambivalente. La reunión de la familia pone al descubierto las diferencias que existen entre sus miembros; la obligación de estar juntos, de celebrar, de ser felices puede tensar profundamente los lazos afectivos inconscientes. Cuando, por fin, acaban las reuniones familiares, llega fin de año y, se supone, que ese día sí que hay que divertirse, reunirse con los amigos, comer las uvas y recibir el año con alegría y con deseos de renovación, aunque al día siguiente vamos a seguir igual. La ruptura del calendario genera siempre emociones contradictorias
Estos días son días de demostrarse sentimientos, de regalarse cosas, pero también de añoranza, de recuerdos infantiles –los reyes, la abuela que venía con un regalo que no nos gustaba, la hermana que proponía salir de noche en fin de año y no la dejaban..- y de displacer. Nos afloran las emociones y sentimos miedo. Miedo del futuro, de los que nos ocurrirá en el año entrante, temor de que todos esos deseos y proyectos no se cumplan, angustia ante el paso del tiempo, ante la conciencia de finitud. Y, para conjurar esos miedos, preparamos lo que promete ser una noche fantástica y divertida.
Yo la voy a pasar cenando en familia y viendo Cachitos

Como siempre, pisándome los pensamientos… buen año jefita, me ha encantado!
Gracias, guapa. Yo piso con garbo!????