
No soy una gran cinéfila ni tampoco una crítica de cine, pero quiero comentar una película: espejo, espejo, Dirigida por Marc Crehuet y producida por Rodar y Rodar) a cuyo estreno acudí, invitada, el pasado jueves. La película abría el VI Festival Internacional de cine de Barcelona Sant Jordi y yo abría mi vuelta a una sala de cine desde la pandemia. Allí estaban los actores, productores y gente de la que me gusta.
La película se publicitaba como una comedia sobre los problemas de identidad. Es indudable que los toques de humor estaban. Y eran inteligentes. Humor inteligente, de ese tan difícil de hacer.
El tema, la identidad sexual (y las identidades, en general), ese tema tan complejo y que ha generado mucho sufrimiento, es tratado con aparente superficialidad, puesto que no se olvida de remarcar la estupidez (todos, todas, todes), pero la película tiene mucha enjundia, mucho fondo.
Los actores, todos muy buenos, se miran al espejo y el espejo les devuelve una imagen, ellos mismos, pero con otra mirada; ese otro que llevamos escondido. Y así, el actor toma conciencia de quién es verdaderamente.
Lacan, psicoanalista muy complejo, designa la “fase del espejo” como una fase del desarrollo psicológico del niño, comprendida entre los 6 y los 18 meses, en la que el niño se percibe por primera vez, percibe su imagen corporal completa en el espejo y se reconoce. En esta fase se desarrolla el yo. El yo ejerce funciones de control de impulsos, de pensamiento y de la conciencia.
Spoiler: si no quieres saber más de la película, no sigas leyendo.
Pues bien, la película refleja el yo del sujeto, porque ninguno es como cree ser. El director, guaperas, seguro de sí mismo, ligón y exitoso, es un “falso self”, un falso funcionamiento orquestado por una madre fálica y dominante que lo recrea según su deseo y le convierte en un ser que no es. Cuando descubre su identidad, se desdibuja, se cae, no se sostiene. Santi Millán y Verónica Forqué, lo bordan.
No voy a seguir para no revelar la película (Sé que la curiosidad puede con las advertencias de spoiler y luego uno se arrepiente), pero cada personaje va descubriéndose, rebelándose ante aquello que no le gusta de sí mismo, o aceptando lo que no sabía y así, se va constituyendo como sujeto.
La trama va de un extremo a otro y al final opta por los términos medios. La empresa –es el argumento central de la película- celebra su 50 aniversario y se renueva para un público mayoritario, entendiendo que hay personas diferentes que deben estar incluidas en la sociedad.
Felicidades a los actores y creadores. Esta película es de las que no se deben perder. Son 80 minutos que se hacen muy cortos