
Leer las noticias, nada más levantarse, sin tomar un ansiolítico después (o al menos una tila) es todo un reto: peligro de una tercera guerra mundial –ésta, nuclear, para más INRI, comisionistas sin escrúpulos que, presuntamente, se forran en tiempos de desgracia, violaciones desgarradoras…. ¿En qué nos estamos convirtiendo? Vana pregunta. El ser humano es así desde el inicio de los tiempos: busca el poder y el sometimiento del otro a costa de lo que sea.
¿Sabemos amar? Desde luego que sí, pero no es tan fácil. Entre las noticias y artículos de hoy, ha llamado mi atención El amor “tóxico” de Marguerit Duras.
Este amor se llamaba Yan Andréa. En 2006 leí su libro “Ese amor” y me impresionó tanto que todavía lo recuerdo. Como lectora empedernida de casi todo, a veces leo novelas cuyo título ignoro (la compro porque leo la contra y me llama la atención) y a veces, incluso el autor. Esto me da bastante culpa, porque sé lo que cuesta escribir.
Pero, cuando una novela, o ensayo, me atrae, lo releo, subrayo y no lo olvido. Eso me pasó con el amante de Marguerite Duras.
La Duras era bastante insoportable, al parecer. Dura y castradora. Yann, joven y tímido, leyó, a los 20 años, cuando estudiaba filosofía y letras en Caen, una novela de Marguerite y quedó prendado de ella. Después leyó toda su obra. Durante 5 años le escribió cartas sin recibir respuesta hasta que un día, Duras le dijo: venga a verme. Y allí comenzó una tortuosa y tóxica historia de amor. Él tenía 27 años y ella, 65. Estuvieron juntos hasta que ella murió. Suena bonito, ¿verdad? Pues parece que no lo fue. Su brutal relación duró 16 años en los que la escritora humilló y maltrató a Yann. Sin embargo, él no podía vivir sin ella. A su muerte, cayó en una gran depresión y se planteó acabar con su vida.
Yan en “ese amor” narra esa pasión. “No, no espero nada. Solo a usted. Su persona unida a mi y la mía, a usted. Una especie de vínculo imbécil, absurdo, que no tiene sentido. Y, sin embargo, está ahí.” “Soy de quién me quiera, sin preferencia, en una absoluta no-elección
Fue su secretario, su chofer, su enfermero y su amante homosexual. El libro es imprescindible.
Qué difícil es querer bien. Para ello se tiene que haber sido bien querido.
En fin… intento buscar alguna noticia no catastrófica a diario para poder seguir creyendo en el ser humano y, entre las desgracias y los cotilleos sobre los influencers y demás personajes, parece que no queda papel para las cosas bonitas.